Misión, visión y objetivo

Misión

La Misión de la Universidad Mexiquense del Bicentenario es formar graduados con calidad en los niveles de licenciatura y posgrado; que posean competencias profesionales, un carácter emprendedor y una vocación de transformación social; para lograr su inserción en los sectores público, productivo, social y de investigación, con objeto de que su actuación contribuya a la solución de problemas y satisfacción de necesidades regionales, estatales y nacionales.

Visión

Ser la Institución de Educación Superior del Estado de México reconocida por la excelencia académica de sus graduados, basada en tres vertientes: Programas Educativos Acreditados y Procesos Certificados; Investigación de Alto Nivel y Alianzas Estratégicas para la Innovación y el Desarrollo.
 

Objetivos

  • Fomentar la calidad y pertinencia de la oferta educativa.
  • Orientar la investigación y el desarrollo tecnológico hacia las prioridades regionales del Estado de México.
  • Promover la extensión universitaria en todos sus ámbitos.
  • Modernizar la gestión institucional.

Valores

  • VERDAD.

Es el fundamento del auténtico conocimiento y de la persona en la que no hay doblez. Indispensable para una Institución Educativa.

  • COMPROMISO

Comprometerse va más allá de cumplir con una obligación, es poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado. Es un aspecto fundamental del emprendedor.

  • LEALTAD

Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor; es el amor y la gratitud que muestran las personas hacia sus amigos, padres, compañeros, etc. Aspecto fundamental para la persona del siglo XXI.

  • SERVICIO

Brindar ayuda de manera espontánea en los detalles más pequeños de manera diligente; habla de nuestro alto sentido de colaboración para hacer la vida más ligera a los demás. Fundamento de la auténtica vocación.

  • TRASCENDENCIA

Fundamento para rebasar los paradigmas establecidos y buscar nuevos significados del conocimiento, la verdad, la belleza. Es el detonante de una auténtica espiritualidad.